La expresión costo-efectividad aparece cada vez más en congresos, en presentaciones institucionales, en artículos científicos y en debates sobre sostenibilidad. Sin embargo, la costo-efectividad de la que hablamos podría interpretarse de manera incompleta, como si se hablara únicamente de gastar menos, cuando en realidad, el concepto es más complejo y útil.
En servicios de salud domiciliaria, la costo-efectividad consiste en responder una pregunta central: ¿Qué tanto valor clínico, humano y operativo se obtiene con los recursos invertidos? La respuesta incluye costos, experiencia del paciente, uso de recursos, reingresos, seguridad, funcionalidad y capacidad del sistema para cuidar mejor. Según Harvard Gazette, un ensayo controlado aleatorizado liderado por el Dr David Levine mostró que el modelo de hospitalización domiciliaria redujo en 38% el costo de atención frente a la hospitalización convencional.

Revisemos a fondo este concepto
La costo-efectividad consiste en observar si el modelo logra mejoras o resultados comparables clínicos, con una experiencia más favorable para el paciente y una presión menor sobre la infraestructura hospitalaria. Según el artículo publicado en Annals of Internal Medicine, el ensayo también liderado por el Dr. David Levine encontró que los pacientes atendidos en casa tuvieron menor utilización de laboratorio, menos estudios de imagen, menos consultas y menores tasas de reingreso a 30 días, además de pasar menos tiempo sentados o acostados en comparación con quienes permanecieron hospitalizados, generando una mejor experiencia para todos los actores.
Estás ventajas nos invitan a pensar qué intervenciones son realmente necesarias, cuáles pueden hacerse con monitoreo remoto, cuáles pueden resolverse con visitas coordinadas y cuáles requieren una respuesta de mayor complejidad.
No obstante, es importante destacar que la atención domiciliaria funciona mejor cuando se aplica a los pacientes correctos, con protocolos claros y una operación bien organizada.
La sostenibilidad del sistema también entra en juego
El 77% de los líderes sanitarios reporta retrasos en la atención asociados a escasez de personal, y el 89% observa un impacto positivo de la atención virtual para aliviar esa presión. Desde esta perspectiva, se entiende que la costo-efectividad es una situación que abarca temas económicos, estratégicos y sostenibles, combinando hospital, hogar, tecnología y talento humano que permite cuidar a más personas con mayor calidad y con menor presión para el sistema.
Ese énfasis de medición también está presente en la trayectoria del Dr. David Levine, su equipo siguió ampliando y refinando el modelo después del ensayo, incluyendo pruebas con atención remota, integración de inteligencia artificial y exploración de aplicaciones en contextos rurales, entendiendo que la costo-efectividad se construye con la capacidad de aprender del dato clínico y operativo.
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Referencias
Harvard Gazette. Home hospital model reduces costs by 38%, improves care. https://news.harvard.edu/gazette/story/2019/12/home-hospital-model-reduces-costs-by-38-improves-care/
Levine, D. M., Ouchi, K., Blanchfield, B., Saenz, A., Burke, K., Paz, M., Diamond, K., Pu, C. T., Schnipper, J. L., & Puopolo, A. L. (2020). Hospital-Level Care at Home for Acutely Ill Adults. Annals of Internal Medicine.
https://www.acpjournals.org/doi/abs/10.7326/M19-0600
Philips. Future Health Index 2024: Better care for more people.